La verdad es que cuesta creer que la realidad de los tan mentados
Liceos Emblemáticos de Providencia, esté tan distante de lo que las
mediciones de PSU y SIMCE nos señalan cada año.
Es difícil dimensionar los problemas que tienen nuestros liceos y
colegios, si pensamos que nuestra comuna, es sin duda, una de las más
ricas de Chile.
Durante el último mes, nuestros liceos se han mantenido en una angustiosa dinámica de tomas, desalojos, retomas y paros. Tanto
así, que la convivencia al interior de ellos, es cada vez más
desagradable. Las llamadas comunidades educativas están virtualmente
destruidas. Las relaciones entre sus diferentes estamentos, ya
no puede ser más tensa. Las confianzas están rotas y el manejo interno
de estos, se hace por momentos, insostenible.
Para los que conocemos la realidad de estas comunidades educativas,
sabemos muy bien que el problema no son las tomas, sino el síntoma de
los problemas ocasionados por años de abusos de autoridad, nula
participación, mala administración y en muchos casos, el abandono en
que el sostenedor de nuestros liceos, la Corporación de Desarrollo
Social de Providencia, encabezada por su presidente el alcalde Cristian
Labbé, tienen sumido a estos establecimientos, tanto en su
infraestructura como también en su implementación.
Es sabido, entre los apoderados, que si no fuera por el esfuerzo que
sus centros de padres hacen los liceos no tendrían ni las mínimas
condiciones para funcionar.
En la actualidad, el Liceo 7 de niñas tiene gravemente
comprometido su funcionamiento, por falta de material didáctico.
Históricamente los apoderados de este liceo hemos pagado anualmente una
importante cantidad, la que es administrada por el Centro General de
Padres, y con el cual se compra el papel para las guías de trabajo y
pruebas, suministros para las fotocopiadoras, plumones para pizarrones,
borradores y casi todo lo que los profesores necesitan para trabajar.
Lo anterior, pese a que la Ley General de Educación establece
claramente en su artículo 46 letra j, que es el Sostenedor el que se
debe hacer cargo de financiar el mobiliario, material didáctico, etc.
¿Es posible pensar entonces que las alumnas del liceo 7 se mantengan
con la cabeza gacha mientras ven como se vulneran sus derechos?
En nuestros liceos, la posibilidad de organización y participación de
alumnas y alumnos en sus asociaciones naturales, como lo son los
centros de alumnos son continuamente coaccionados y limitados por los
equipos directivos.
La posibilidad de llevar una sana convivencia democrática al
interior de estas comunidades son vulneradas por directoras y equipos
directivos, que hace rato perdieron la brújula en su misión pedagógica
y en algunos casos han llegado a creer que son más bien una especie de
policía política de la actual administración edilicia.
Una muestra de ello es la Directora del Liceo Alessandri, quien a
comienzos de año, destituyó sin mediar argumento legal posible al
Presidente del Centro de Alumnos, llamó a elecciones, constituyó el
TRICEL y direccionó de la manera más grosera dichas elecciones.
Resultado, los alumnos han superado en los hechos, a la directiva del
centro de alumnos, y el liceo se ha mantenido en toma y paro por el
último mes.
Solo en el mes de agosto de este año, los alumnos y alumnas han
marchado en tres ocasiones, en absoluto orden, a entregarle sus
petitorios al alcalde Labbé. En cada una de ellas, lo que han recibido a
cambio, es primero, que el señor Labbé nunca los ha recibido y segundo,
jamás atendió sus peticiones.
La gran verdad que viven a diario nuestro hijos e hijas en los liceos
de Providencia nos habla de casinos con capacidad para 100 alumnos(as)
en liceos donde hay más de 1000.Liceos que no cumplen con el espacio
físico mínimos para la cantidad de matriculados, incluso con menos baños
de lo que la norma indica.
La realidad nos habla de 45 computadores para un liceo que
tiene más de 1300 alumnas, nos habla también de constantes problemas de
suministros en el material didáctico, de nulo respeto por las orgánicas
de los alumnos(as), de plagas de baratas y ratones. De colaciones de mala calidad y escasas en cantidad. Nos habla de infraestructura deficiente e insuficiente.
Pues bien, frente a esta realidad, las tomas son solo un síntoma de
una enfermedad que nos viene atacando hace años. Frente a esta realidad
lo único cierto es que la mayoría de nuestros alumnos(as) no están
dispuestos a seguir en silencio. Muy por el contrario hoy quieren ser
escuchados.
Nuestros alumnos(as), son hijos de la segregación más brutal que el
sistema educacional chileno puede imponer. Más del 90% de ellos no viven
en Providencia. Cada uno de ellos representa lo más granado de los
estudiantes de otras comunas de nuestra capital. Cada uno de ellos es
por sí mismo fruto del esfuerzo y sacrificio personal y de sus familias.
No se confunda los liceos de Providencia no son de
excelencia, los liceos de Providencia son de exigencia y es por eso que
las mediciones de la PSU y SIMCE son lo que todos conocemos.
Pero lejos de que la autoridad comunal los acoja, los escuche y les
agradezca, se entrevera en una batalla absurda de poder y supremacía,
que tiene a las comunidades educativas al borde de la crisis total.

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